Desde una mirada limitadísima (ésta que escribe), las voces de Brasil (junto con las de África) son las voces de la felicidad y la tristeza del ser humano. En ningún otro lugar del planeta he escuchado cantar al edén terrenal, como en Brasil. En esta canción se menciona la fe en la tierra, la paz, el amor y la felicidad, con riqueza musical de fuente africana, indígena y portuguesa (hablo con la imaginación: no he averiguado la certeza de sus raíces).
La introducción de la pieza con la improvisación vocal de Lobo, como la melodía de “Sinherê” cantada por Bethânia y Lobo, muestra la extraordinaria capacidad y riqueza melódica de los compositores, cantantes, músicos e instrumentistas de esa bendita tierra.