Por fin he dado con la pieza que justifica mis indagaciones: que el latin soul urbano es la auténtica deriva (trayecto), expresiva y sociocultural, de la identificación del desplazado desde un territorio genético, geográfico, cultural, espiritual y original, en el siglo XX norteamericano. La sociedad negra ya estaba establecida desde el siglo XVIII en los EEUU, pero la cultura afro-pacífico-caribe-antillana, comienza desde mediados de los años sesenta a descifrar sus códigos de terra incognita musical y social.
Esta es una pieza que recibe el “don del espíritu negro”, el funk, que no es más que el rhythm´n´blues sincopado hasta la desvergüenza. El guaguancó pierde su pureza, se hace mezquino. Resultado: funky-bugalú.